miércoles, 3 de diciembre de 2008

Tejados cubiertos con plantas optimizan el consumo de calefacción y refrigeración

Un tejado cubierto con vegetación y en el que se ha instalado un sistema de riego ha servido a investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) para optimizar el consumo del sistema de calefacción y refrigeración de un edificio gracias a su aislamiento, según el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC). Se trata de una cubierta ecológica de tercera generación, caracterizada por su sostenibilidad y por el uso de especies vegetales autóctonas.

"Lo importante de los tejados es que cada lugar geográfico requiere las estructuras y especies vegetales que mejor funcionen", explicó Francisco Javier Neila, profesor de la UPM y coautor de la investigación. Los investigadores dividieron la cubierta de un edificio experimental en Colmenar Viejo (Madrid) en 20 módulos y probaron con distintos soportes y plantas regionales según tres factores: que la planta crezca a una buena velocidad, que la densidad de la biomasa tapice perfectamente el tejado y que el aspecto sea atractivo para la vista.

















El modelo de cubierta con mejor comportamiento consta de un aljibe de ocho centímetros que recoge el agua de la lluvia y ofrece un sistema de regadío regular. Plantas como el sedum ("Sedum praealtum") o la aptenia ("Aptenia cordifolia") aíslan más "porque tienen una hoja gruesa y aguantan bien las heladas y el calor", indicó Neila. Pero cada localidad donde se instale un tejado ecológico tendrá su propio catálogo de plantas, que empieza con las autóctonas "porque en su hábitat la planta rinde más", apuntó el investigador.

Capas superpuestas

Debajo del tapiz vegetal hay una serie de capas superpuestas. La primera es un sustrato especial muy ligero que ayuda a drenar rápidamente el agua de la lluvia para que la planta no se ahogue. En este caso, la mejor solución es la corteza de pino triturada y mezclada con lodos residuales de depuradora. El sustrato descansa sobre hormigón poroso, que funciona como colador del agua en exceso y que acabará en el aljibe, cuya capacidad es regulada por sistemas de elevación del suelo. El agua contenida sube hasta la cubierta por capilaridad, y permite un regadío regular. Justo antes del forjado del edificio la cubierta consta de una lámina impermeabilizante que evita las goteras.

Entre cada capa se inserta un aislante de poliestireno que, según el modelo de cubierta, puede ubicarse debajo del hormigón poroso o debajo del aljibe. Además, cada capa lleva asociada un sensor que mide variables de temperatura y humedad, que se comparan con los datos que recoge una estación meteorológica anexa para comprobar la modificación que causa la cubierta durante las cuatro estaciones del año. "Las zonas del tejado con vegetación optimizaron mejor la calefacción y refrigeración que una estructura corriente, por muy aislante que sea", destacó el científico.

Los tejados ecológicos reducen también la contaminación y ayudan a disminuir la temperatura de las ciudades, además de absorber el plomo y otros componentes orgánicos. Asimismo, los científicos han estimado que la contaminación acústica se reduciría hasta tres decibelios gracias a la absorción de las plantas. El mayor inconveniente es su elevado precio.

(Artículo extraido de la revista CONSUMER)

martes, 4 de noviembre de 2008

ENERGIA UNDIMOTRIZ

En los próximos años esta energía se convertirá en una renovable más

España quiere subirse a la ola de la tecnología undimotriz. Diversos prototipos han comenzado ya a probarse en distintas zonas del país, con el objetivo de que en unos años la fuerza del oleaje sea una energía renovable más. En otros lugares del mundo, como Portugal, Noruega o Escocia, se lo están tomando en serio y ya cuentan con diversas instalaciones. No obstante, todavía se trata de una tecnología que necesita un mayor desarrollo para ser competitiva.

  • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
  • Fecha de publicación: 20 de octubre de 2008

Hace unos días, Santoña (Cantabria) y Pasajes (Guipúzcoa) eran testigos de la ubicación de sendos prototipos de tecnología undimotriz. Se trata de una boya, situada frente a la costa, que aprovecha el movimiento vertical producido por el oleaje para generar energía. La boya cuenta con una bomba hidráulica que traslada la energía mecánica obtenida a un alternador, cuya corriente puede ser luego trasmitida a tierra mediante un cable submarino.

La boya ubicada frente a la costa cántabra es capaz de generar una potencia de 40 kilovatios (KW), si bien la idea es probar su funcionamiento para poderle añadir más adelante otras nueve. De esta manera, se podría disponer de una planta con capacidad de 1.400 KW anuales, la electricidad equivalente al consumo doméstico de unos 2.500 hogares.


- Imagen: Iberdrola -

Por su parte, el prototipo de Pasajes está realizado a escala 1:4 para estudiar durante varios meses su rendimiento y posibles impactos en el entorno. Si los resultados son positivos, sus promotores pretenden instalar un dispositivo a tamaño real con una potencia de 500 KW. La instalación forma parte del proyecto Oceantec, que cuenta con un presupuesto de cuatro millones y medio de euros.

En Galicia prueban otro tipo de tecnología, conocida como "Pelamis". El nombre, que significa serpiente marina, hace honor a su aspecto. El sistema consiste en una serie de cilindros articulados y parcialmente sumergidos. La ola induce un movimiento relativo entre los cilindros, lo que activa un sistema hidráulico, y posteriormente, un generador eléctrico. Esta estructura prioriza la resistencia sobre la eficiencia en la conversión energética, ya que está pensada para zonas con condiciones marinas muy adversas. Se estima que 30 de estos sistemas podrían cubrir las necesidades energéticas de unos 20.000 hogares europeos.

Las plantas undimotrices en España podrían generar para 2020 hasta 100 MW

En el nuevo dique del puerto de Mutriku, también en Guipúzcoa, pondrán en marcha a mediados del año que viene una "columna de agua oscilante". Este dispositivo, que cuesta 6,1 millones de euros, es una especie de chimenea ubicada en el lecho marino. Las olas entran por una apertura, y cuando el nivel del agua sube y baja, el aire es forzado a pasar por una turbina que gira e impulsa un generador.

Y en el puerto de Granadilla (Tenerife) también se tiene previsto poner a prueba una planta de energía undimotriz. El proyecto cuenta con un presupuesto de 400.000 euros, financiado principalmente por la Unión Europea y el Cabildo tinerfeño.

En definitiva, el objetivo de sus promotores es probar qué sistema es el mejor para empezar a sacarle partido. De hecho, el Plan de Energías Renovables 2011-2020 incluirá la energía de las olas con las demás renovables. Así, afirman los expertos, con un desarrollo tecnológico y un apoyo institucional adecuados, para 2020, fecha en la que el 20% de la energía en España deberá ser renovable, las plantas undimotrices podrían generar hasta 100 MW.

Tecnología undimotriz en el mundo


- Imagen: Wikipedia -

El objetivo de lograr una tecnología capaz de extraer energía del oleaje no es nuevo. Las primeras patentes fueron registradas en París, en tiempos de la Revolución Francesa, por un padre e hijo de apellido Girard. Sin embargo, el verdadero desarrollo de esta tecnología no comienza hasta el último cuarto del siglo XX.

En este sentido, los expertos enumeran hasta 81 prototipos diferentes, algunos de los cuales ya se utilizan en distintas partes del mundo. Sin ir más lejos, Portugal es uno de los países que quiere tomar la delantera: el mes pasado, frente a la localidad norteña de Póvoa de Varzim, se inauguraba un parque undimotriz, denominado Okeanós, que ya surte su electricidad a la red. En este caso se utilizan tres máquinas Pelamis con capacidad de 2,25 MW. También cuenta con una planta experimental que utiliza una columna de agua oscilante en la isla de Pico, en las Azores.

En cualquier caso, se considera a Noruega y Escocia pioneras de la tecnología undimotriz. El país escandinavo instaló en 1985 una planta en la costa cercana a Bergen, en el que se combinaba una columna de agua oscilante con un sistema propio, denominado "canal rematado en punta". Por su parte, Escocia lleva también años experimentado con estos sistemas en la isla de Islay, e incluso aportando nuevos, como el denominado "Pato de Salter". Se trata de una especie de conos que al oscilar con las olas impulsan un generador. Asimismo, países como Estados Unidos, Australia. India, China, Suecia o Japón también están probando distintos sistemas.

Principales ventajas e inconvenientes

El potencial de la energía de las olas, según la UNESCO, es de unos 4.000 gigavatios (GV), si bien todavía no se sabe la cantidad que se puede aprovechar y suministrar a un precio económico. En este sentido, las instalaciones undimotrices requieren una alta inversión y un mayor desarrollo tecnológico. Sus responsables deben mejorar en varias cuestiones, como su eficiencia al aprovechar el movimiento no lineal y esquivo de las olas, o su resistencia al embate de las mismas, y todo ello con un coste asumible.

Por ello, este tipo de instalaciones todavía no es competitivo. Por ejemplo, la planta recién inaugurada en Portugal es "comercial" gracias a las ayudas institucionales: cada kilovatio hora (kWh) producido será pagado a 26 céntimos de euro, mientras que el kWh "convencional" se está pagando por debajo de los 9 céntimos.

Las posibilidades de contar con una energía limpia más no se pueden desdeñar. La tecnología undimotriz presenta incluso más ventajas que otras renovables: se trata de una energía constante y predecible, ya que siempre hay olas, y su impacto en el entorno también es menor.

viernes, 6 de junio de 2008

CONSECUENCIAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

He encontrado el siguiente vídeo sobre las consecuencias del cambio climático. Me ha parecido muy interesante ya que no solo habla del problema a nivel mundial, sino también en nuestro país. Es un reportaje realizado por Antena3.


viernes, 23 de mayo de 2008

CAMBIO CLIMÁTICO, ¿QUÉ VA A PASAR?

Es evidente que estamos asistiendo a un cambio en el planeta, a nivel ambiental. Pero las interpretaciones de dicho cambio, así como las consecuencias, son muy dispares según de quien provengan las predicciones. Muchas veces los políticos nos quieren hacer ver, que las cosas no están tal mal como las pintan los medios de comunicación. Pero a su vez los científicos, que sí que tienen una visión objetiva, basada en sus estudios y en la aplicación del método científico, también pronostican diferentes escenarios y a diferentes velocidades.

La polémica está servida. Y lo único que podemos hacer es asistir como espectadores a todo este cambio, implicándonos cada uno en la medida en que podamos, con nuestras aportaciones individuales, a lo que sin duda es, el mayor cambio ambiental que ha sufrido nuestra civilización.

A continuación quiero exponer tres visiones diferentes sobre el problema, que vienen de la mano de tres personas, cada una de ellas con cierto prestigio científico o social.

JAMES LOVELOCK

Uno de los científicos más reconocidos y polémicos de la segunda mitad del siglo XX. Su teoría se recoge en el libro 'La venganza de Gaia'.

TESIS: La Humanidad se dirige a un desastre ecológico inevitable y casi inmediato.

Lovelock asegura que el deterioro del planeta es irreversible, que el sistema está moviéndose a un momento crítico del que tardará siglos en recuperarse. Dice que la capacidad humana para cambiar este proceso pasó hace 50 o 100 años y compara el momento actual con el que le tocó vivir en 1939, «cuando todo el mundo sabía que iba a empezar una guerra mundial, pero nadie se daba por enterado».

Afirma que, en menos de un siglo, sólo habrá 500 millones de humanos que sobrevivan al cambio climático y todos ellos vivirán en el Ártico; que antes de que acabe el siglo XXI, Londres estará inundada y Bangladesh entera estará sepultada bajo las aguas con sus 140 millones de habitantes intentando desplazarse a otros países; y augura sangre y guerras causadas por los desplazados climáticos.

Dice que a mediados de este siglo habrán desaparecido la capa de hielo ártico y las selvas tropicales. Anuncia una subida de ocho grados de la temperatura de la Tierra en unos 70 años y asegura que se mantendrá así durante otros 200.000.

SOLUCIONES
Apuesta por la energía nuclear como energía imprescindible para conservar nuestra civilización, la única capaz de proporcionar alimentos, calor y electricidad a los supervivientes de la catástrofe climática en su retiro ártico.

MANUEL TOHARIA

Climatólogo y director del Museo de las Artes y las Ciencias de Valencia. El libro que resume su ideario es 'El clima, el calentamiento global y el futuro del planeta' (Debate).

TESIS: Existe un calentamiento del planeta demostrable científicamente y provocado por el hombre, pero no tenemos datos suficientes para predecir las consecuencias del mismo en un sistema complejo como la Tierra.


Toharia constata que el planeta se está calentando debido al aumento de la concentración de gases que provocan el efecto invernadero, pero explica que no se puede adivinar el futuro en lo tocante al clima. Insiste en que no conocemos las consecuencias finales de este proceso y critica a los que apoda como «fundamentalistas medioambientales» por hacer predicciones sin base científica.

Explica que el cambio climático es una constante en la Historia de la Tierra, que ha sufrido muchos cambios en su larguísima evolución y se ha regulado después, y duda del poder del hombre para decidir sobre el futuro del planeta. Recuerda que la ciencia de la climatología trabaja con períodos de tiempo de al menos 30 años, por lo que la subida de las temperaturas vividas hasta ahora entran, de momento, dentro de 'el tiempo' (o la meteorología) y no del clima.

Reniega de los gurús catastrofistas del largo plazo («¿A quién le preocupa lo que pase dentro de un siglo cuando hoy se mueren de hambre y sed millones de humanos?») y denuncia la hipocresía futurista de la crisis climática («¿Qué le importa a la gente de Bangladesh que el país se pueda inundar dentro de cien años si hoy se están muriendo?»).

SOLUCIONES

Piensa que no hay alternativa a la actual producción de energía a través de combustibles fósiles (máxima causante de emisión de dióxido de carbono) y que, aunque la hubiera, si fuera más cara, tampoco serviría.
Mantiene que la actitud individual es un gran arma contra el calentamiento global y que si los ciudadanos de los países no malgastásemos recursos, el problema disminuiría.

AL GORE

Ex vicepresidente de EEUU, político consolidado que ha cambiado la carrera presidencial por la ecológica. Su teoría se recoge en el documental 'An inconvenient Truth' (Una verdad incómoda) —ganadora de dos Oscar—, en el libro de mismo título, número uno de ventas según la clasificación de 'The New York Times', y en la web www.climatecrisis.net.

TESIS: El mundo avanza hacia su irremediable destrucción, pero aún hay remedio. El ser humano dispone de un máximo de 20 años para frenar este proceso.

Al Gore alerta a la población con datos escalofriantes: más de un millón de especies podrían extinguirse para 2050, ese mismo año no quedará hielo en el Ártico, en sólo 25 años se doblarán las muertes por el cambio climático, ascendiendo a 300.000 personas al año.

Su objetivo no es hacer cundir el pánico, sino concienciar a la población de todo el mundo de su responsabilidad en el proceso. Con este fin, su película es la reconstrucción de la conferencia que va dando incesantemente por el mundo (unas 1.000 veces hasta ahora) y cuyo efecto pretende amplificar con el nuevo soporte. Ha inventado un sistema de medición para que cada ciudadano calcule 'on line' cuánto dióxido de carbono expulsa al planeta.

SOLUCIONES

Gore sostiene que si logramos reducir las emisiones entre un 60 y un 80% en las próximas décadas, lograremos estabilizar el incremento de temperatura en un máximo de dos grados.

Pregona 10 sencillos gestos individuales que pueden cambiar el destino fatal del mundo: usar bombillas de bajo consumo, conducir menos, reciclar más, revisar los neumáticos, usar menos agua caliente, ajustar el termostato, plantar un árbol y desenchufar los aparatos eléctricos.

jueves, 22 de mayo de 2008

EL AUMENTO DE LA TEMPERATURA DE LOS OCÉANOS INTENSIFICARÁ LOS HURACANES, CICLONES Y TIFONES

Los científicos oceanográficos Richard Feely y Lynne Talley alertaron hoy, en rueda de prensa en el recinto ferial de Gijón, sobre el aumento de la temperatura, salinidad y acidez de los océanos, así como el incremento del nivel del mar, derivado todo ello de los efectos del cambio climático, lo que conllevará una mayor intensidad de ciclones, tifones y huracanes, además de ampliar la zona donde se producen.


EFE Talley, que participa estos días en el Simposium Mundial 'Los efectos del cambio climático en los océanos', explicó que de acuerdo al último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, en el que ella trabajó, aproximadamente un 80 por ciento del calor que es absorbido por el plantea lo absorben los océanos, lo que provoca una expansión del mar. De hecho, aseguró que el 60 por ciento del incremento del nivel del mar es debido al aumento de la temperatura.

También destacó otra de las variables que se estudian, que es la salinidad de los mares y su relación con la precipitación y evaporización, que conduce a saber si llueve mas o menos. En los lugares donde hay un incremento de salinidad "hay menos precipitación y más evaporización", dijo. En su opinión, saber las pautas de precipitación y evaporización es quizás más importante que el que suba la temperatura.

Asimismo, indicó que los océanos devuelven a la atmósfera el aumento el calor que absorben, a través de un efecto conocido como retroalimentación, lo que deriva en que haya más ciclones y tifones. Talley explicó que estos fenómenos atmosféricos cogen la energía del mar. Lo único que dijo que se desconoce es si, además de aumentar la intensidad y la región donde se producen, se incrementará también la frecuencia de los mismos.


En cuanto a la temperatura, apuntó que el calentamiento "no es uniforme", sino que se prevé que sea mayor en las zonas que estén más cerca del Ártico. "Los continentes se calentarán más que los océanos", añadió.

Respecto al último informe del Panel Intergubernamental, cuyos datos son de 2005, reconoció que sus predicciones son "algo conservadoras". Según ella, la ciencia cada vez aporta más variaciones. Asimismo, señaló que se está preparando el próximo informe, que, a su juicio, es muy posible que sea "más catastrofista".

Entre otras cosas, aludió a que ahora hay satélites que miden la masa de hielo. Como ejemplo, citó que antes se creía que el deshielo era mayor en Groenlandia que en el ártico pero esta creencia está cambiando. Además, señaló que no se sabe cómo incorporar la fusión de los hielos de Irlanda dentro de las predicciones.


También dijo que se pensaba que el hollín hacia un efecto de pantalla pero otros dicen que los sulfatos de la atmósfera hacen lo contrario, es decir, contribuyen al calentamiento. Talley aseguró que aunque se detuvieran los efectos del cambio climático, se tardarían cientos de años en recuperar la situación anterior de los océanos, ya que habría que retirar el CO2 acumulado en la atmósfera.

Por su parte, Feely enfatizó sobre el hecho de que aumente la salinidad de las aguas, sobre todo en las zonas de las rías, ya que puede llegar a cambiar el hábitat de determinadas especies, de las que sobrevivirán los que tengan una mayor tolerancia, mientras que otras podrían emigrar a otras zonas. Como ejemplo, citó el caso del salmón en el Pacífico Nororiental de EEUU, donde hay lugares, como California, donde el salmón rosa está prohibido pescarlo por la disminución de esta especie.

También habló de la acidificación de los océanos, que no se empezó a estudiar hasta una fecha cercana a la elaboración del informe del Panel Intergubernamental. En su opinión, en el próximo informe habrá "importantes hallazgos" a este respecto.

Feely indicó que en los estudios hechos en laboratorio en el Mediterráneo se comprobó que, al menos en un par de especies, los corales que se introducían en agua más ácida se deformaban, aunque al devolverlos a un agua con un PH normal volvían a su forma. Por ello, apuntó a la posibilidad de que algunos corales sobrevivan pese al aumento de acidez, como ya pasó hace cientos o miles de años.

Sobre este fenómeno, se sabe que un tercio del incremento de CO2 en los últimos 40 o 50 años ha ido a los océanos, lo que conllevó un aumento de un 0,1 por ciento del PH, es decir, creció la acidez. Este aumento puede también, además de afectar a los corales y por ende a todo un habitat, dificultar la formación de las cáscaras o caparazones de ciertas especies, como los moluscos.